
El derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro fue recluido el sábado en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, pocas horas después de ser capturado por fuerzas especiales de Estados Unidos y trasladado en avión desde Venezuela.
Maduro enfrenta cuatro cargos ante la justicia estadounidense, entre ellos narcoterrorismo y tráfico de cocaína. La acusación fue presentada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que ya había iniciado el proceso judicial en 2020, durante el primer mandato de Donald Trump. El documento fue actualizado y dado a conocer nuevamente este sábado.
Sacudido por el arresto y traslado del presidente venezolano en una operación militar estadounidense, el régimen chavista reclama la liberación de Maduro. En las calles de Caracas, los venezolanos expresan humillación, alegría y desconcierto, según pudo registrar el corresponsal de Radio Francia Internacional.
La Casa Blanca difundió en la red social X un video en el que se observa a Maduro esposado y en sandalias, escoltado por agentes federales dentro de una instalación de la Administración para el Control de Drogas, la DEA, en Nueva York. El exmandatario pasó su primera noche detenido en Estados Unidos y este domingo debería comparecer ante la justicia para una audiencia inicial.
El caso quedó a cargo del juez Alvin Hellerstein, de 92 años, designado al azar. Se trata de un magistrado nombrado en su momento por el expresidente demócrata Bill Clinton.
Reacciones políticas en Uruguay
La noticia generó reacciones inmediatas en el sistema político uruguayo. El presidente de la República, Yamandú Orsi, reiteró el rechazo del gobierno a cualquier intervención militar y anunció la convocatoria a una reunión de gabinete para este domingo.
A través de su cuenta en X, Orsi señaló que ante la grave crisis internacional, Uruguay ya se había expresado mediante la Cancillería, reafirmando el rechazo a la intervención militar y la búsqueda permanente de una salida pacífica a la crisis venezolana. “El fin no puede justificar los medios”, expresó el mandatario, agregando que el gobierno seguirá con atención los acontecimientos.
Desde el Frente Amplio, tanto a nivel orgánico como desde distintos sectores, se manifestaron preocupaciones por la escalada del conflicto y la situación que atraviesa el país caribeño.
Comunicado de Cancillería

El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado oficial en el que Uruguay reafirma el carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz y libre de armas nucleares, posición que ha sido históricamente de consenso en la región.
El documento expresa además la seria preocupación del gobierno por los acontecimientos registrados en las últimas horas en Venezuela, incluyendo ataques aéreos de Estados Unidos contra instalaciones militares y de infraestructura civil.
Cancillería reiteró el rechazo a la intervención militar de un país en el territorio de otro y subrayó la necesidad de respetar el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, en particular el principio que establece que los Estados deben abstenerse del uso o la amenaza de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otros países.
El comunicado señala también que Uruguay mantiene contacto permanente con el Consulado en Caracas, siguiendo de cerca la situación de la comunidad uruguaya residente en Venezuela, así como del personal consular y administrativo, quienes se encuentran en buen estado de salud.
Posturas desde la oposición
Desde la oposición, el Partido Nacional difundió un comunicado en el que condenó, como lo ha hecho históricamente, a la administración de Nicolás Maduro, señalando la persecución a la disidencia política, la violación sistemática de los derechos humanos y la existencia de presos políticos.
El Partido Nacional recordó además que ha denunciado en ámbitos internacionales el fraude electoral y el desconocimiento del veredicto popular en Venezuela. No obstante, reafirmó su convicción en la autodeterminación de los pueblos y aclaró que no respalda ninguna intervención militar o política extranjera que afecte la soberanía venezolana.

El expresidente de la República, Luis Lacalle Pou, también se expresó a través de la red social X. Señaló que ha sido coherente en su postura al considerar a Maduro un dictador y recordó que así lo manifestó en distintos ámbitos internacionales. Si bien aclaró que no justifica la intervención armada, cuestionó la inacción de la comunidad internacional frente a la situación del pueblo venezolano y se preguntó hasta cuándo podía sostenerse una dictadura de esas características.
El senador Javier García afirmó que no le agrada la forma en que se produjo la caída de Maduro, pero que le resulta aún menos aceptable la permanencia de un dictador. El legislador expresó que está del lado de la libertad y sostuvo que el silencio frente a este tipo de regímenes implica posicionarse junto a ellos.
El Partido Colorado también se pronunció mediante un comunicado del Comité Ejecutivo Nacional. Allí se señala que Nicolás Maduro ya no gobierna tras años de sostenerse ilegítimamente en el poder mediante la represión, el fraude electoral y el terrorismo de Estado. Para el Partido Colorado, se trata de un hecho histórico largamente esperado por millones de venezolanos.
El documento afirma que la administración de Maduro encarceló, persiguió y asesinó opositores, y forzó al exilio a millones de personas. Además, sostiene que la salida de Maduro abre la posibilidad de iniciar un proceso de transición democrática basado en instituciones legítimas y en el mandato ciudadano expresado en las urnas.

El expresidente Julio María Sanguinetti sostuvo que debe celebrarse la caída de un dictador, en referencia a lo ocurrido en Venezuela.
Por su parte, el dirigente del Frente Amplio y exsenador Rafael Michelini condenó el ataque de Estados Unidos y advirtió sobre el riesgo de que este tipo de acciones bélicas se repitan en otros países. Michelini afirmó que la administración Trump violó principios internacionales al intervenir militarmente en Venezuela y señaló que este tipo de hechos ponen en cuestión el respeto a la soberanía de los Estados.