El presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional y habilita sanciones comerciales contra los países que mantengan envíos de crudo a la isla, en un nuevo endurecimiento de la política de presión económica sobre el gobierno cubano.

El presidente de EEUU, Donald Trump, firma una orden ejecutiva. / AARON SCHWARTZ / POOL (EFE)
Washington — El presidente de Donald Trump firmó una orden ejecutiva que habilita a Estados Unidos a imponer aranceles comerciales a los países que vendan petróleo a Cuba, una medida que marca un nuevo endurecimiento de la política de presión económica sobre la isla.
El decreto declara una emergencia nacional en relación con Cuba y establece que el suministro de crudo al país caribeño representa una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense. A partir de esta decisión, Washington podrá aplicar tarifas adicionales a las importaciones provenientes de los países que mantengan ese tipo de comercio energético con La Habana.
Cómo funcionaría la medida
Según lo dispuesto en la orden ejecutiva, serán los departamentos de Comercio y Estado los encargados de identificar a los países que exporten petróleo a Cuba y de definir el alcance de los aranceles que podrían imponerse. El texto no fija porcentajes concretos ni enumera de forma directa a los países afectados, pero deja abierta la posibilidad de aplicar sanciones comerciales amplias.
El objetivo declarado por la administración estadounidense es reducir la capacidad del gobierno cubano para sostener su sistema energético, al que Washington considera clave para el funcionamiento del Estado y de sus fuerzas de seguridad.
Impacto en un contexto de crisis energética
La decisión se produce en un momento especialmente delicado para Cuba, que atraviesa una grave crisis energética, con apagones prolongados y dificultades para garantizar el suministro eléctrico. La isla depende en gran medida de las importaciones de petróleo, por lo que cualquier restricción adicional podría profundizar los problemas económicos y sociales.
Desde Estados Unidos, la medida es presentada como parte de una estrategia para presionar políticamente al gobierno cubano, mientras que desde La Habana ha sido interpretada como un intento de asfixia económica y de interferencia en sus relaciones internacionales.
Escalada en la política hacia Cuba
La orden ejecutiva se inscribe en una línea de endurecimiento de las sanciones y retoma una política de máxima presión que busca limitar las fuentes de financiamiento y abastecimiento energético del país. Analistas citados por medios internacionales advierten que la amenaza de aranceles podría generar tensiones diplomáticas con países que mantienen vínculos comerciales con Cuba y afectar el comercio regional.
Por el momento, no se informó cuándo comenzarían a aplicarse las eventuales tarifas ni si habrá instancias de negociación previa con los países involucrados.