Histórico: Realizan el primer trasplante de cara del mundo con una donante que recibió eutanasia

Una mujer de 60 años recibió el primer trasplante facial del mundo realizado con tejidos de una persona fallecida mediante eutanasia. La intervención fue realizada en el Hospital Vall d’Hebron y marca un hito médico y ético.

La paciente trasplantada, Carme, de 60 años, en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Foto: Jordi Otix

Barcelona — Médicos del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona lograron un hito médico internacional: por primera vez se realizó un trasplante de cara utilizando tejidos de una donante que había optado por la eutanasia. La operación, descrita como “histórica” por los equipos médicos, se llevó a cabo con éxito y la paciente receptora, una mujer de 60 años, evoluciona de forma favorable tras la intervención.

Un procedimiento pionero

El trasplante fue ejecutado por un equipo especializado del hospital español, que evaluó cuidadosamente la posibilidad de utilizar tejidos faciales de una donante fallecida bajo eutanasia. La selección de la donante, así como el procedimiento para la extracción y preservación de los tejidos, se realizaron según protocolos estrictos y bajo supervisión médica, cumpliendo con todos los requisitos de ley y ética vigentes.

La receptora del trasplante tenía graves secuelas faciales a raíz de una infección bacteriana que, además de desfigurar su rostro, afectó funciones básicas como la alimentación y la comunicación, además de su calidad de vida en general. La operación buscó no solo restaurar funciones físicas fundamentales, sino también mejorar su bienestar emocional y social.

Avance médico y consideraciones éticas

Los cirujanos destacaron que este tipo de intervención requiere coordinación entre múltiples especialidades médicas: cirugía reconstructiva, anestesiología, rehabilitación y cuidados intensivos, entre otras. El uso de tejidos de una persona que había recibido eutanasia permitió realizar el trasplante con características que, hasta ahora, no se habían ejecutado en ningún otro caso documentado.

Además del valor clínico, el caso llama la atención por su dimensión ética: combina el uso de la eutanasia —un proceso legal en España bajo condiciones específicas— con la donación de órganos y tejidos para salvar o mejorar vidas. El equipo médico subrayó que, en todo momento, se respetó la voluntad de la donante y se siguieron los procedimientos legales para autorizar la donación después de la eutanasia.

Seguimiento y expectativas

Tras la operación, la mujer que recibió el trasplante ha iniciado un proceso de rehabilitación, que incluirá fisioterapia y apoyo psicológico para adaptarse progresivamente a los cambios. Los médicos esperan que, con el tiempo, pueda recuperar funciones que antes le resultaban difíciles o imposibles, además de experimentar una mejora estética que impacte en su autoestima y participación social.

El Hospital Vall d’Hebron indicó que el caso será documentado y estudiado para aportar evidencia científica sobre este tipo de trasplantes y los protocolos de donación asociados. Asimismo, destacaron que este procedimiento podría abrir nuevas posibilidades de tratamiento para pacientes con daños faciales severos cuando no existen otras alternativas de reconstrucción.

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