El presidente ucraniano Volodimir Zelenski acusó a Vladimir Putin de intensificar los ataques contra infraestructura y zonas civiles durante uno de los inviernos más crudos de los últimos años, lo que agrava la crisis humanitaria en el país.

Fuego en un edificio de departamentos en Kiev, Ucrania, luego de un ataque ruso con cientos de drones. Foto: EFE
Kiev — El presidente ucraniano Volodimir Zelenski aseguró que las fuerzas de Vladimir Putin han intensificado los ataques contra territorio ucraniano pese a las condiciones del invierno, el más duro de los últimos años. Según Zelenski, Rusia estaría recurriendo a bombardeos de gran escala como una estrategia de presión asociada al miedo y al desgaste invernal.
Desde el inicio de la ofensiva, las autoridades ucranianas han denunciado que los ataques —especialmente dirigidos a infraestructuras energéticas y civiles— persisten pese a una temporada de frío extremo que suele dificultar las operaciones militares y agrava la situación humanitaria de la población local. Los gobiernos y organismos de asistencia han alertado que las bajas temperaturas intensifican la vulnerabilidad de civiles y la presión sobre los servicios básicos.
Reanudación de los ataques en plena ola polar
De acuerdo con reportes internacionales y confirmaciones de fuentes oficiales de Kiev, unidades del ejército ruso retomaron bombardeos especialmente sobre zonas clave del este y sur de Ucrania, donde la infraestructura de energía y comunicaciones es especialmente crítica durante el invierno.
Los informes destacan que estas acciones no se limitan al frente de combate sino que también involucran objetivos civiles sensibles, como redes eléctricas y suministros de calefacción, aumentando la amenaza para la población más vulnerable en un contexto de frío extremo y condiciones climáticas adversas que dificultan el acceso a servicios esenciales.
Respuesta y contexto estratégico
Zelenski calificó la continuación de estas operaciones como una elección deliberada de Moscú para generar terror y caos, en un momento en que la comunidad internacional observa con preocupación el impacto humanitario de la guerra. La administración ucraniana ha pedido repetidamente apoyo militar y humanitario a sus aliados, destacando la necesidad urgente de reforzar las defensas de infraestructura crítica y proteger a la población civil.
Los expertos militares señalan que, aunque el invierno suele desacelerar avances ofensivos debido a las condiciones geográficas y de temperatura, el uso de bombardeos aéreos y con artillería pesada sigue siendo una herramienta para desgastar moral y recursos, particularmente cuando la contienda entra en su fase prolongada.
Impacto sobre la población y la infraestructura
Los ciudadanos ucranianos enfrentan una doble presión: la amenaza constante de ataques y las condiciones de frío extremo que golpean ciudades y zonas rurales por igual. Las noches de temperaturas bajo cero ponen aún más tensión sobre los sistemas eléctricos y de calefacción, muchos de los cuales han resultado dañados o inoperativos por los ataques recientes, incrementando los riesgos de salud y de falta de servicios básicos.
Organizaciones internacionales de ayuda y gobiernos aliados han expresado su preocupación por la situación humanitaria y la necesidad de un acceso seguro para la asistencia en alimentos, energía y abrigo, mientras Ucrania sigue reclamando apoyo militar para fortalecer su defensa y minimizar los impactos de los bombardeos.