El acuerdo que limitaba y regulaba los arsenales nucleares de ambas potencias llegó a su fin sin consenso para su prórroga, lo que abre un escenario de mayor incertidumbre en el control de armas estratégicas a nivel global.

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Washington / Moscú — El último tratado que regulaba formalmente el control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia llegó a su fecha de vencimiento sin que los gobiernos de ambas potencias hayan logrado acordar una extensión o un nuevo marco de control. La expiración de este pacto marca el fin de una era de instrumentos bilaterales que, desde fines de la Guerra Fría, habían limitado y verificado arsenales estratégicos nucleares.
El tratado, conocido como un acuerdo clave de no proliferación y reducción de armamentos nucleares, estuvo en vigor durante décadas y fue considerado un pilar de la estabilidad estratégica global. Sin embargo, ante las crecientes tensiones geopolíticas entre Moscú y Washington —incluyendo conflictos armados, sanciones y diferencias diplomáticas profundas— las negociaciones para mantener vivas sus disposiciones no llegaron a un consenso antes de su vencimiento.
Qué implicaba el tratado
El acuerdo establecía límites máximos a la cantidad de ojivas nucleares y sistemas de lanzamiento que cada país podía desplegar, además de prever mecanismos de inspección y verificación para garantizar la transparencia de los arsenales. Su vigencia había sido un instrumento fundamental para prevenir una carrera nuclear sin restricciones entre las dos potencias con los mayores arsenales del mundo.
Durante años, representantes de ambos gobiernos se reunieron con el propósito de acordar prórrogas o nuevos instrumentos que mantuvieran activos los mecanismos de control, pero las conversaciones no dieron fruto en el plazo previsto. Fuentes oficiales y analistas consultados por medios internacionales destacaron que las profundas desavenencias políticas y la falta de confianza mutua fueron factores determinantes para el fracaso de la renovación.
Reacciones de autoridades y expertos
Tras la expiración oficial del tratado, voceros de algunas de instituciones vinculadas a temas de seguridad internacional señalaron que la desaparición de este marco abre una etapa de mayor incertidumbre, en la que no existe un acuerdo bilateral de alcance comparado que regule las capacidades estratégicas nucleares de Estados Unidos y Rusia.
Expertos en desarme y no proliferación han advertido que, sin un instrumento de este tipo, los arsenales de ambas naciones quedan fuera de límites legales acordados previamente, lo que podría derivar en dinámicas de mayor opacidad y, potencialmente, una escalada armamentística si no se construyen nuevos mecanismos de control.
Contexto geopolítico
La expiración de este tratado ocurre en medio de un contexto global en el que las relaciones entre Washington y Moscú están tensas por múltiples frentes. Además de la guerra en Ucrania, los desacuerdos diplomáticos en temas de seguridad internacional, sanciones económicas y alianzas militares han complicado la posibilidad de avanzar en acuerdos de desarme.
A pesar de ello, analistas señalan que el vencimiento del acuerdo no implica automáticamente una acumulación descontrolada de ojivas nucleares, sino que plantea la necesidad de buscar otros marcos multilaterales —como los auspiciados por organizaciones internacionales o foros globales de desarme— para mantener un seguimiento sobre las capacidades estratégicas nucleares de las grandes potencias.
Mirada internacional
Organismos y gobiernos de terceros países han expresado su preocupación por el fin de este pacto bilateral, considerando que instrumentos de reducción de armas nucleares han sido clave durante décadas para evitar un recrudecimiento de la competencia entre los estados poseedores de este tipo de armamento. La expiración del tratado será un tema recurrente en reuniones diplomáticas y foros de seguridad en los próximos meses, según anticipan especialistas en relaciones internacionales.
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