El narcotraficante puso fin a la medida que había iniciado en el Penal de Libertad por sus condiciones de reclusión. Otros reclusos que se habían sumado en señal de apoyo retomaron la alimentación tras la decisión.

Foto: Ministerio del Interior/Presidencia de la República
El narcotraficante Luis Fernando Fernández Albín decidió poner fin a la huelga de hambre que había iniciado en reclamo por las condiciones de su reclusión en el Centro de Reclusión Libertad, confirmaron fuentes oficiales. La medida fue tomada luego de varios días de protesta en los que también otros internos del penal se sumaron al ayuno en señal de apoyo a su reclamo.
La huelga de hambre se había convertido en un foco de tensión dentro del centro penitenciario, donde distintos presos se adhirieron al ayuno en solidaridad con Fernández Albín. Sin embargo, según se informó, ante el avance de las conversaciones y la intervención de autoridades penitenciarias y médicas, el propio Fernández Albín decidió levantar la protesta y los demás reclusos que se habían sumado hicieron lo mismo.
Motivo de la protesta y su desenlace
La huelga de hambre había sido iniciada por Fernández Albín con el propósito de denunciar lo que él consideraba condiciones de reclusión inadecuadas. Su protesta generó atención y fue seguida de cerca por las autoridades del sistema penitenciario, que monitorearon la situación con personal médico y prefirieron actuar para evitar un deterioro más grave de la salud de los involucrados.
Ante el levantamiento de la huelga, fuentes oficiales indicaron que los reclusos depusieron el ayuno de manera voluntaria y volvieron a la normalidad en cuanto a alimentación y régimen dentro del penal.
Respuesta de autoridades penitenciarias
El Servicio de Atención al Recluso y la dirección del centro penitenciario señalaron que la decisión de levantar la huelga de hambre fue tomada sin conflictos y que la situación está siendo monitoreada por personal médico para garantizar la salud de quienes habían participado de la protesta.
Las autoridades remarcaron que el sistema penitenciario mantiene canales para atender inquietudes de los internos, aunque también insistieron en que las reglas y protocolos del centro deben ser respetados por todos los privados de libertad para preservar la seguridad y convivencia interna.
Repercusiones dentro del penal
La adhesión inicial de otros presos al ayuno en apoyo a Fernández Albín puso en evidencia una solidaridad entre internos que trascendió la protesta individual y generó un llamado de atención sobre las condiciones de reclusión. Con el levantamiento de la huelga, la vida en el centro de reclusión volvió a sus rutinas habituales, aunque el episodio será probablemente objeto de seguimiento por parte de organizaciones vinculadas al sistema carcelario y de derechos humanos.