
Familias de privados de libertad de Colonia participaron del acto del primero de mayo y agradecieron a quienes les abrieron las puertas.
“Compartimos el peso del dolor para que duela un poco menos. Es una realidad que desgasta a las familias e impacta en la salud. La incertidumbre, la espera. La salud mental importa y la comunidad nació de la vida misma”, expresó Suee Crocamo, integrante de la organización.
Agradecieron por abrirle las puertas y ser escuchados al PIT-CNT de Colonia, al Centro Esperanza y su director Sebastián Olaverry, al Teatro Bastión del Carmen, a la asociación Las Piedras, a los colectivos de derechos humanos de Colonia y a la Iglesia Evangélica.