
Cuando se habla de discapacidad, muchas veces la primera imagen que surge es la de una limitación física visible. Sin embargo, existen numerosas situaciones que no son evidentes a simple vista, pero que representan importantes desafíos para quienes las viven y sus familias.
La psicóloga Florencia Moreira, especializada en discapacidad, advirtió sobre la necesidad de visibilizar las llamadas “discapacidades invisibles”, entre ellas los trastornos del espectro autista (TEA), algunas discapacidades intelectuales leves, afecciones psiquiátricas y enfermedades crónicas que generan limitaciones en la vida cotidiana.
Moreira explicó que, a diferencia de una discapacidad física visible, muchas de estas condiciones requieren apoyos distintos y enfrentan barreras más actitudinales que estructurales, generando a menudo incomprensión en espacios públicos o situaciones cotidianas.
La profesional trabaja en el Hogar El Sarandí de Colonia Valdense, integra la Subcomisión Inclusiva de Plaza Colonia vinculada al deporte adaptado y forma parte de CAIDEN, donde participa del programa PROES orientado a personas con discapacidad.
La inclusión también se construye desde la empatía y la observación. Comprender qué le sucede al otro, respetar tiempos y situaciones particulares, puede marcar una gran diferencia para una persona con discapacidad y su familia.
Moreira reflexionó sobre cómo actuar como sociedad frente a estas situaciones.