El Laboratorio de Música del Liceo DAU lleva desde ahora el nombre de Maritza Negrín Perrachón

En el marco de los 138 años del Liceo Daniel Armand Ugon, se realizó un emotivo acto en el salón multiuso «Prof. Omar Moreira», donde quedó oficialmente denominado como «Prof. Maritza Negrín Perrachón» el Laboratorio de Música de la institución. La actividad reunió a familiares, docentes, exdocentes, estudiantes, amistades y miembros de la comunidad que acompañaron un reconocimiento cargado de recuerdos y gratitud.

La jornada incluyó palabras de autoridades, compañeros de trabajo y familiares, además de la actuación del Coro del Liceo DAU y de la Orquesta Infantil y Juvenil de Colonia Valdense. Como parte del homenaje, la familia donó instrumentos que pertenecieron a Maritza y adquirió una guitarra para incorporar al laboratorio, reafirmando el vínculo de la profesora con la educación musical.

Una huella que permanece

Al dar la bienvenida, el director del liceo, profesor Álvano Lacoste, destacó que el DAU es «un liceo que no olvida» a quienes contribuyeron a construir su historia. Recordó además una frase que, según contó, reflejaba el espíritu de Maritza: «En el DAU que suene la música».

Por su parte, el profesor Marcelo Gonnet recordó los años compartidos junto a ella en el Coro del DAU, donde se desempeñó como pianista acompañante y participó en numerosos proyectos artísticos y educativos. Destacó su humildad, compromiso y capacidad para impulsar iniciativas que continúan vigentes, como el concierto «Una y Una» y diversas actividades vinculadas al Bachillerato de Arte.

«Si hay algo que la caracterizaba, era una calidad humana inquebrantable», expresó Gonnet, quien también señaló que el homenaje permite volver a poner en valor su aporte a la educación musical y artística de la región.

La mirada de la familia

En representación de la familia, su hija Nadina García recordó a Maritza como una persona que entendía la música como una herramienta de encuentro, expresión y crecimiento personal. Durante su oratoria sostuvo que el liceo fue para ella «mucho más que un lugar de trabajo» y destacó su permanente disposición para acompañar a estudiantes y colegas.

También comparó el laboratorio con la forma en que su madre entendía la vida: un espacio para experimentar, aprender y crecer sin miedo a equivocarse. «No le interesaba que las cosas salieran perfectas; le interesaba que se hicieran con ganas», expresó.

Al finalizar el acto se descubrió una placa con el nombre de Maritza Negrín Perrachón en la puerta del laboratorio de música. Visiblemente emocionada, Nadina agradeció el cariño recibido y manifestó que el homenaje permite mantener viva la huella que su madre dejó en la comunidad educativa. Como mensaje final, dejó un deseo que resume el espíritu de la jornada: «Que nunca deje de sonar la creatividad».

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