Reconocieron 90 años de vida y testimonio del pastor Carlos Delmonte

La Sala Tron de la Unión Cristiana de Jóvenes había sido prevista para recibir el conversatorio “Memorias de fe y resistencia”, convocado para reconocer los 90 años de vida y testimonio del pastor Carlos Delmonte. Sin embargo, la importante concurrencia llevó a trasladar la actividad a la Sala de Mesa Valdense, donde el homenajeado estuvo acompañado por sus hijos.

La propuesta fue organizada por Fe en la Resistencia, OBSUR y la Iglesia Evangélica Valdense, y reunió en la mesa al historiador Gerardo Caetano, el sociólogo Néstor Da Costa, la profesora Juanita Bertinat, el investigador Nicolás Iglesias Schneider y el pastor Oscar Geymonat.

El encuentro tuvo su origen en el trabajo de investigación realizado por Fe en la Resistencia sobre el papel de los cristianos durante la dictadura. En ese recorrido, Carlos Delmonte surgió como uno de los referentes de la comunidad valdense cuya experiencia resultaba fundamental para reconstruir aquella historia, particularmente por su actuación pastoral y por su participación en el Sínodo de 1975.

A partir de ese vínculo y del reconocimiento a una trayectoria que excede incluso el ámbito religioso, surgió la decisión de realizar este homenaje en vida. Nicolás Iglesias Schneider explicó que la intención fue agradecer y celebrar el aporte de Delmonte junto a la comunidad de la que forma parte, recuperando además el valor de la memoria como una forma de encontrar sentido, trascendencia y esperanza.

La jornada permitió también recuperar distintas historias y testimonios vinculados a la vida de la comunidad valdense y al papel que tuvo como espacio de resistencia, expresión, refugio y libertad durante tiempos de dictadura.

En ese contexto, la presencia de Gerardo Caetano aportó una mirada que trascendió la dimensión estrictamente valdense. El historiador definió a Delmonte como una gran figura uruguaya, cuyo ministerio y magisterio han alcanzado a personas y colectivos más allá de su comunidad religiosa. Destacó asimismo el vínculo entre su fe y una manera humilde de encarnar valores que considera trascendentes.

Caetano señaló además que se encuentra en preparación un libro que reunirá buena parte de los sermones de Delmonte, y sostuvo que reconocer a personas como él permite también fortalecer la memoria de las instituciones y comunidades a las que pertenecieron. En ese sentido, planteó la importancia de que la comunidad valdense tenga una mayor presencia en la dimensión pública y valore a sus grandes pastores y referentes.

Frente a los elogios y al reconocimiento recibido, Carlos Delmonte se mostró sorprendido y consideró incluso que el homenaje podía resultar “un poco exagerado”. Expresó que siempre procuró aportar desde sus posibilidades, sin buscar sobresalir dentro de la comunidad, aunque reconoció que ser considerado un referente puede convertirse en un estímulo para continuar trabajando en beneficio de la sociedad.

A sus 90 años, y después de una jornada dedicada a repasar su trayectoria y su aporte a la comunidad, Delmonte dejó finalmente un mensaje sencillo: siempre existen nuevas tareas por realizar.

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